Categoría: En la misma orilla

Dos cuentos inéditos

El espejo multiplicador

 

Diosdado Paredes viajaba en un vagón de tercera clase rumbo a La Habana cuando se quedó dormido y  tuvo una pesadilla tan real que era como si las imágenes de una buena parte de su vida anterior desfilaran otra vez delante de sus ojos. Sin embargo, existía una gran diferencia  entre la pesadilla y lo visto en un tiempo remoto, puesto que en la pesadilla y no en la vida real, las cosas se reflejaban, a un tiempo, dos veces en el mismo espejo, es decir cada Diosdado tenía dos rostros y cada rostro dos bocas y cada dos ojos, cuatro ojos.

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El último día del estornino

 Prólogo

Por Rafael Rojas

 

El último día del estorninoGerardo Fernández Fe (La Habana, 1971) es un escritor cubano raro. No como los raros que acumulan las arqueologías literarias, tan dadas a iluminar perfiles polvorientos, desdibujados por el olvido de las historias tradicionales. Fernández Fe es un raro vivo, un raro instalado en la dimensión más cosmopolita y de vanguardia de las poéticas literarias contemporáneas que, como otros escritores de la misma estirpe, proyecta una sombra discreta, apenas delineada por la voluntad de estilo.

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El Esplendor

los ropajes del Ser

Vivo tras la augural nueva
constante arquetipo de un ser
acaso lo palpo y se esfuma
creyéndome espejismo
incapaz de encarnar mi destino final

Soy la carga insoluble
de un centro luminoso
que no alcanzo a descubrir
mas el conjuro es simple
y el devenir se rehace
cuando paso el umbral
y deshago las escamas de mis hombros

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Tres Poemas

La jungle

Vivo en un antro, contra un muro, bajo el filo de la espada. He pactado con la muerte [no he sido el único]. He seguido letra a letra los designios de los dioses, y aún así me asechan los azotes.

 

Trabajo para gente que no tienen un centímetro de cerebro e intuyo
la ironía del hipócrita; La Navaja de Ockham que degolla mi garganta.
He regresado de la muerte con dos heridas en el estómago, e intent

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Señor agente, como ve, yo soy un hombre ordenado

-El vecino me pidió un favor. Quería que me quedara por la tarde con su hijo de doce años. Iban al funeral de un amigo a Guadalajara. Sería cosa de tres horas, más o menos. Yo debía de hacer un artículo- que había ido dejando de lado, pues era de esos temas que se te atragantan- y tenía que entregarlo para el día siguiente. Y le dije que si el niño no molestaba no había problemas, pues yo iba a trabajar y debía de estar concentrado. Me contestó que era un niño modélico que se sentaría donde le dijera y de allí no se movería, que su hijo no era un trasto de esos que no se están quietos. Y que al no poderse llevar el ordenador, se llevaría unos cuantos cómics, y eso le entretendría hasta cuando volvieran.
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El año del cerdo

Buena parte del placer que proporcionan los alimentos que necesitamos depende, sin duda, de la forma en que son presentados y el ambiente que los rodea.

Nitza Villapol, Cocina al minuto.

Despedir el treinta y uno de diciembre sin la ceremonia del macho asado, es como si el año se negara a marcharse y se quedara pegado a las paredes.

Secando las matas, agrietándolo todo.

Esparciendo su olor a cosas viejas y usadas.

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Historia de todas las cosas

Historia de todas las cosas Marco Tulio Aguilera GarramuñoEn 1975, apareció la primera edición de una  novela con el título de Breve Historia de todas las cosas. En la contraportada se anunciaba que ésta, la opera prima de un novel escritor de venticuatro años, era mejor que Cien años de soledad. Ese comentario y el largo y caudaloso aliento que caracteriza la narración de la vida y obra delos conspicuos y perturbadores ciudadanos de San Isidro de El General, habrían de marcar, para bien o para mal, la carrera literaria de Marco Tulio Aguilera Garramuño. Calificado paradójicamente como epígono del realismo mágico y fundador del postboom, el escritor colombiano ha demostrado poseer un estilo original y un mundo propio: lo suyo no es realismo mágico sino parodia y superación de éste.

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La sangre del Tequila (V)

La celda

Cuando vi al albañil en la recepción de Telemaster se me reveló de pronto el machismo y la homofobia que encerraba este mandamiento bíblico: “No amarás a la mujer del prójimo”. ¿Por qué Dios, en estas, sus Escrituras, no había agregado: “ni amarás, mujer, al hombre de la prójimo”? Y más: “Ni amarás, homosexual, al homosexual del prójimo homosexual; ni tú, lesbiana, amarás a la lesbiana de la prójimo lesbiana”. Qué solos estábamos en esta Tierra tratando de enmendar lo que no tenía arreglo, de hallar la respuesta que no había. Al arbitrio, siempre, de la duda.

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