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La historieta debe ser siempre un inmenso campo de experimentación sin límites

…haciendo la historia de la ironía y del humor, tendríamos hecha la sensibilidad humana y consiguientemente la del progreso, la de la civilización. ”
José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (Azorín)

“…una historia general de la caricatura en sus relaciones con todos los hechos políticos y religiosos, graves o frívolos, relativos al espíritu nacional o a la moda, y que han agitado a la humanidad, resultaría una obra gloriosa e importante”.
Charles Pierre Baudelaire

“El dibujante por desdeñable que sea su calidad artística, tienen más probabilidades de impresionar en una campaña… que el orador de masas y el periodista.”
Sir Ernst Hans Josef Gombrich

 

Maikel García Alemania

Como sucede muchas veces, conocí a Maikel a través de sus libros. Y como le conté en nuestro primer encuentro en Berlín, ciudad donde vivimos, había cierta predestinación para que nuestros caminos se cruzaran: fui uno de los mudos testigos de los avatares que tuvo que atravesar el primer libro de cierto general cubano que, a su vez, serviría de materia prima para el que fue el primer libro de Maikel García como historietista.

Descamisado, memorias del entonces general de brigada Enrique Acevedo, había sido publicado en 1993 en una horrenda edición de la cual casi ningún cubano tuvo noticia. Pero tiempo después, cuando ya trabajaba yo como Especialista de Literatura en la Dirección Nacional de Literatura del Instituto Cubano del Libro se nos habló de “las memorias de un militar que no están siendo muy bien vistas por otros generales”. Más tarde se nos dio a leer aquellas “memorias” y se nos pidió que diéramos una opinión literaria del texto. Era, en realidad, distinto a todo lo publicado antes por otros “hombres de la Revolución” sobre sus experiencias en el período de la lucha contra Batista. Recuerdo incluso que un colega de oficina, que no menciono pues aún trabaja allí, dijo: “al lado de todo lo publicado por William Gálvez, por Juan Almeida, y por otros atentadores contra la literatura que hemos publicado, este libro merece el Nobel de Literatura”.

Pero, igual que a otros especialistas del Instituto del Libro y del Ministerio de Cultura (que ojalá estén leyendo esta entrevista), me consta que ni siquiera a un hombre del prestigio “revolucionario” de Enrique Acevedo le fue fácil pasar por encima de la censura, simplemente porque muchos de sus compañeros de lucha habían decidido que el pueblo no supiera que durante los años de la lucha en la Sierra Maestra se habían cometido muchos humanos errores y muchos horrores políticos que el libro desvelaba desde la perspectiva inocente del adolescente que él era en esos años.

Finalmente, terminando el 1999 e iniciando el 2000, la editorial Ciencias Sociales hizo una nueva edición de Descamisado. Algo después, la televisión cubana pasó en su serie de aventuras una edulcorada y muy censurada versión de aquel libro bajo el nombre de Memorias de un abuelo y, un día, llegó a mis manos una versión del libro en forma de historietas: Memorias de un descamisado, dibujado por Maikel García.

Por otro lado, mi madre ha sido siempre una amante de la caricatura, el comics y la historieta y cuando mi hijo Lior cumplió 4 años le regaló una “colección” de historietas que ella había recortado de algunas revistas infantiles cubanas. Recuerdo que, entre un grueso fajo de historietas de Elpidio Valdés, Cecilín y Coti y el Capitán Plín, estaba también un pequeño fajo de historietas de un mulatico gracioso llamado Tito.

Hace poco tiempo me escribió por Facebook para decirme que años atrás había planificado llevar a la historieta mi libro Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba y, conociendo que se trataba de un artista de mucha calidad aún cuando no ha sido promocionado como realmente se merece, me sentí halagado.

Después han venido otros contactos, casi todos virtuales, hasta que decidimos conocernos, hablar. Y eso hacemos ahora, públicamente, en esta entrevista.

 

Inicios

¿Cuándo descubres el mundo de la caricatura?

Realmente lo primero que descubrí fue el mundo de las historietas. Desde niño, con cinco años, ya me gustaba narrar historias y como apenas sabía escribir, las dibujaba. Yo les llamaba cuentos, ya que no sabía que cómic o historieta era el nombre de ese género artístico. Con siete años ya llenaba libretas y libretas con historietas y luego las llevaba a la escuela para mostrarlas a mis amigos. Siempre me inspiraba en las películas que veía, en las revistas y libros que leía. Recuerdo que al principio no me gustaba mucho el humor, prefería historias de aventuras. Pero un día hice una historieta sobre piratas. Había una escena  en la que el villano de la historia capturaba al héroe y entonces gritaba:

-¡¡¡Tírenlo por la borda!!!

Los marineros le respondieron:

-Capitán, recuerde que ya no tenemos barco.

El capitán se quedo pensativo un rato y luego dijo:

-Bueno, construyan un barco y luego ¡tírenlo por la borda!

Mis amigos y vecinos rieron con esa y otras situación de la historieta y me di cuenta que había dibujado mi primer comic humorístico.

¿Cuándo decides que tú mismo puedes contar tus mundos, crear tus mundos mediante el dibujo?

Maikel García

Como te contaba antes, con cinco, seis y siete años ya hacía mis propias historias dibujadas. No sabía que esa pudiera ser mi profesión en el futuro; sólo era un impulso, una necesidad. Mostraba lo que hacía a todo el que se sintiese interesado en leer mis “cuentos”, luego hacía encuestas para ver cuál gustaba más. Incluso participe en concursos infantiles y obtuve premios; sin embargo, yo decía que al crecer sería médico y hasta estuve en un círculo de interés de cirugía, donde nos enseñaban muchas cosas de la medicina. Fue con 14 años cuando realmente me dije que quería ser dibujante en serio.

¿Recibiste algún apoyo de tus padres, amigos, profesores… en esos primeros tiempos?

Mis padres me apoyaban, me compraban lápices, temperas, acuarelas. Ellos mismos dibujaron en su juventud y mi mamá trabajó un tiempo como maquillista y diseñadora de vestuario en la Empresa de Carnavales de La Habana. También tuve mucho apoyo de mi abuelo y de mi tía Bertha, que me traía todo tipo de libros y revistas. A esa lectura debo mi formación. Sin embargo, nunca me llevaron a una escuela de arte o a una Casa de cultura. Todo fue empírico hasta la adolescencia. Con 14 años decidí ser dibujante y empecé a buscar información de como podía lograrlo. Así encontré el taller de historietas que impartían Manolo Pérez Alfaro y Francisco Blanco Ávila en la UPEC. Allí conocí a otros jóvenes que, como yo, deseaban ser caricaturistas e historietistas. Aprendí las técnicas que se usan para este trabajo y recibí mil consejos que me ayudaron a seguir el camino. Luego participé en un concurso convocado por el periódico Tribuna de La Habana. Gané una mención y así comencé a publicar en las páginas de esta publicación, iniciando de ese modo mi vida profesional.

 

Formación

Si te pusieras a pensar ahora mismo en quiénes fueron tus maestros, los que más te marcaron en tu formación, ¿a quién mencionarías? Pero quiero que respondas en dos sentidos: tus maestros e influencias cubanas y tus maestros e influencias del extranjero.

Luis Lorenzo Sosa

El primero de todos indiscutiblemente es Luis Lorenzo Sosa. En 1987 regresaba de mis primeras vacaciones solo, sin mis padres, en un campamento de pioneros. Al bajarme de la guagua que nos transportaba, me esperaba todo el familión; ellos me extrañaron tanto o más que yo a ellos. Tenían un regalo para mí. Era el libro Ronín dibujado por Lorenzo. Me encantó ese libro y no me separé de él durante semanas. Luego busqué otras obras de ese autor: Matías Pérez, Tatacora, Jíbaro. Lo tenia entre mis favoritos, y por eso fue muy emocionante cuando pude conocerlo personalmente en el taller de la UPEC. Lorenzo era una bella persona, abierto, alegre, fue como un segundo padre para mí. Rápidamente hice amistad con él y siempre iba a su casa, escuchaba sus consejos y anécdotas que me ayudaron mucho en esta profesión. Aun me entristece mucho recordarlo, pero me alegra el legado que dejó para todos sus alumnos.

También hubo otros profesionales que siempre me apoyaron y aconsejaron. Con los cuales aún tengo amistad y un fuerte sentimiento de gratitud: Luis Castillo, José Luis, Orestes Suárez, Oliver, Tulio Raggi, Paquita Armas, Garrincha… en fin una larga lista.

De los extranjeros hay muchísimos que influyeron, algunos en el estilo de dibujo, otros en el modo de narrar y otros sólo como ejemplo por su entega al medio. Son de esos artistas que uno imitará toda la vida: Fontanarrosa, Frank Miller, Enrique Breccia, Harold Foster, Masamune Shirow y Mark Bagley, entre otros muchos. La mayoría con una línea de dibujo más americana, ya que esa fue siempre mi escuela. La influencia del estilo manga llegó a mí mucho después, a pesar que desde hace mucho tiempo la mayoría de mis colegas son mangakas.

Quiero que pienses ahora qué le debe el artista que hoy eres a tu paso por estos lugares que te voy a mencionar.
La colaboración inicial con diferentes revistas cubanas:

La colaboración con Tribuna, Palante y DDT fue muy importante, ya que tuve que aprender los códigos de la caricatura, que son muy característicos y, en muchas cosas, diferentes a los del comic. Empezar a realizar humor me ayudó en la síntesis del contenido y de la línea. Debía tratar de transmitir una idea en un solo dibujo. Para eso se requiere desechar lo que no va a contribuir con el mensaje. Quizás un edificio en el fondo se ve muy bien y demuestra tu dominio de la perspectiva, pero si distrae la vista del lector en el objetivo que es el chiste, entonces no necesitas el edificio.

El departamento de dibujos animados del ICAIC:

Trabajar en el ICAIC fue otra gran escuela. Tuve buenos maestros allí. La animación no solo te enseña dinámica, rapidez, limpieza, sino también te ayuda a comprender cómo se mueve un personaje, cómo cambian las expresiones, cómo ubicarlo en un plano. Es un trabajo agotador, pero bello y necesario. Todo artista que desee comunicar o transmitir historias de modo secuencial, ya sea en comic, ilustración, caricatura o video juego debería hacer animación al menos un tiempo.

La revista Pionero:

Entrar en la revista Pionero después de hacer caricaturas y animados fue reencontrarme con la historieta, pero también con algo nuevo para mí en ese momento: el trabajo editorial. Cuando uno trabaja para una revista o un periódico hace una obra por encargo, bajo la presión de la fecha de entrega o la hora del cierre, pero debe realizarla con el mismo placer y la misma calidad que cuando  es una obra inspirada por su propia imaginación y con todo su tiempo. En Pionero estuve 8 años y tuve que salir de la revista cuando viaje por primera vez a Europa.

Maikel García revista Zunzún

La revista Zunzún:

Al regresar a Cuba seguí trabajando como Freelance, hice algunos libros, impartí clases a niños… hasta que volví a trabajar para una revista: Zunzún. Entrar a ese colectivo fue confirmar que trabajar como artista editorial es mi mayor pasión. Me encanta reunirme con el resto del equipo y hacer trabajo de mesa para pensar un nuevo número, una página, un diseño, un artículo. Me apasiona ver cómo aquello coge forma y luego se hace realidad. Hacer una revista es algo mágico.

 

La vida en Alemania:

Ahora, en Alemania, se puede decir que estoy en un nuevo comienzo, pero no es igual, ya no son esos primeros tiempos con la cabeza llena de ilusiones y la búsqueda interminable de un espacio y de un modo de hacer las cosas. Tampoco es un impasse, ni una continuación de lo mismo, ya que aunque uno trae su experiencia ahora está en un nuevo ambiente con otro tipo de rigor y modo de trabajo. Es algo raro, pero que estoy aprovechando y sumándolo como una experiencia. Me estoy dedicando mucho a estudiar el mercado que es muy diferente. Entender cómo funciona la industria aquí en Europa, no sólo del comic y la ilustración, sino también de otras manifestaciones que allá en Cuba apenas se hacen o se valoran como el videojuego.

Mientras, sigo trabajando y no me ha ido tan mal. He participado en dos exposiciones y en una de ellas mis páginas están expuestas de modo permanente. Se trata de mi cómic sobre Alexander von Humboldt decorando las paredes del Hotel Meininger, ubicado en la misma casa donde vivió el celebre científico alemán. También he participado en varios concurso y obtuve premios en dos de ellos: el primero fue un certamen de género fantástico convocado por la Federación Española de Fantasía Épica y luego mi ilustración formó parte de una antología de cuentos fantásticos; el segundo fue una convocatoria lanzada por el sitio Web de humor Toonpool donde había que hacer una caricatura del escritor alemán Heinrich Von Kleist. A todo eso se suma una editorial berlinesa interesada en mi trabajo y con las que ya se prevé un buen trabajo futuro.

 

 

Obra

Te mueves normalmente entre tres grandes vertientes del dibujo: la caricatura, el cómic (básicamente la llamada novela ilustrada) y la ilustración. Quiero que me digas qué posibilidades expresivas encuentras en cada una de esas manifestaciones para transmitir esos mundos interiores personales de los que antes hablábamos.

La caricatura desde su aparente simpleza nos proporciona enorme cantidad de información y nos hace reflexionar sobre la sociedad en que vivimos de un modo tan fuerte que preocupa. Por eso siempre ha sido un género que ha sufrido censura. Es muy dinámico y personalmente me brinda la posibilidad de liberar algo desde dentro en cuando llega la inspiración.

Con la ilustración puedo entregarme más a jugar y experimentar texturas que con los otros géneros. Con los otros me enfoco más en la idea que deseo transmitir y no en la técnica del dibujo, pero con la ilustración puedo entregarme más a las sensaciones visuales. Por supuesto, sin dejar a un lado el concepto: la ilustración no es repetir el texto que se acompaña sino reinterpretarlo, aportarle elementos, ayudar a que el lector lo comprenda mejor y que pueda seguir la lectura en la página o en el cartel de un modo más agradable. Es expresionismo puro.

Sin embargo es el cómic mi medio favorito, de eso no hay dudas. Con él me siento más cómodo para reflexionar y luego expresar las ideas que tengo. Son mis sentimientos llevados al papel. No es tan rapido como la caricatura o la ilustración, el proceso conlleva mucha entrega, investigación, paciencia. El cómic, para muchos, tiene canones prefijados y no entienden cuando tratas de violarlos, pero someterse enteramente a ellos para mí es un error. Tú puedes decantarte por un estilo determinado y eso no significa que debas tomar las mismas sendas estrictas que tomó otro artista antes. No se debe perder aquel espíritu jugueton que uno tiene al principio cuando comienza a dibujar. La historieta debe ser siempre un inmenso campo de experimentación sin límites, debe ser algo fuerte, que provoque una respuesta en el lector para que entre en la historia que le estás transmitiendo. No importa el género o el estilo, cada cual dibuja a su modo. Pero si se desea que llegue el mensaje, éste debe impactar. Por increíble que sea la situación que estés dibujando, el lector debe creérsela y sentirse partícipe de ella.

 

Hablemos de tus libros. Quiero que pienses en qué importancia ha tenido cada libro para tu vida como artista.

Maikel García Memorias de un descamisado

En el 2003 no se publicaban muchos libros de historietas y cuando salía alguno casi siempre era recopilación de historietas publicadas en Zunzún, Pionero u otra revista. Por eso digo que Memorias de un descamisado llegó de casualidad. Por ese tiempo se había estrenado una serie de televisión llamada Memorias de un abuelo, basada en el libro Descamisado escrito por el general Enrique Acevedo, que cuenta su experiencia en la Sierra Maestra en medio de la rebelión contra Batista. Un dibujante argentino llamado César Carrizo había leído el libro y se interesó por adaptarlo a la historieta. El general Acevedo le facilitó toda la información pero luego César, aunque ha seguido trabajando en su obra, no regresó a La Habana por mucho tiempo. Entonces el general se acercó a la Editora Abril buscando dibujantes que quisieran hacer la historieta. La dirección me llamó para que escribiera el guión y el dibujante sería Jesús Rodríguez. Pero este último se retrasó y el proyecto peligraba. Yo lo vi como una oportunidad de sacar mi primera novela gráfica en Cuba.

Se habían publicado libros de historietas, pero muy pocos se podrían considerar novelas gráficas. Un género que a diferencia del cómic tradicional, está más cerca del adulto ya que va destinado a un público más maduro y se presenta en formato de libro. Es un trabajo de autor con una historia unitaria y autoconclusiva, generalmente extensa, con tendencia a la densidad. Con temáticas de la literatura (subjetivismo autobiográfico, flash backs, diferentes tiempos narrativos, etc). Se da el lujo de interiorizar más en personajes, situaciones y psicologías. Y lo bueno es que la obra de Acevedo me daba esa posibilidad, ya que Descamisado no hablaba de malos y buenos, sino de personas reales en un conflicto armado. No era la clásica aventura con los casquitos malos y los rebeldes buenos, sino de seres humanos con virtudes y errores. Algo que también causó muchos conflictos con la editorial y provocó censura de varias escenas. Pero a pesar de los obstáculos que se presentaron, asumí el proyecto completo y lo terminé en menos de tres meses. Muy poco tiempo para una obra de 45 páginas, pero estoy contento de los resultados  y de su repercusión. Descamisado les gustó a todos y fue muy bien acogido por público y crítica. Y obtuvo varios premios, entre ellos La Rosa Blanca, una de las distinciones más importante que se otorga en Cuba a los creadores de literatura infantil y juvenil.

Luego vino Yo soy Tito que es una recopilación de las historietas de Tito publicadas en la revista Pionero. Como te explique anteriormente, las recopilaciones de historietas ya publicadas es lo que tradicionalmente más se hacía con los libros de cómics y yo mismo participé en algunas. Por eso deseaba darle un tratamiento diferente a esta recopilación. Entonces se me ocurrió contar cómo surge Tito con historietas en lugar de tener un prólogo escrito. También incluí al final del libro una  galería de ilustraciones del personaje, pero realizadas por otros colegas. Le pedí a amigos ilustradores que me hicieran un dibujo de como ellos se imaginan, interpretan o harían a Tito. Fue algo diferente e interesante que le dió al libro otro aire.

El guión del libro Manuelita. Una mujer toda mujer lo escribió el periodista Víctor Joaquin Ortega con el cual ya había trabajado en la revista Mi Barrio. La editorial Pablo de la Torriente se lo había pedido y él sugirió que yo podría ser el dibujante. Me interesó mucho sobretodo por ser un personaje femenino ya que habitualmente los personajes son siempre masculinos. Por eso quise darle al guión elementos de mi propia cosecha. Por ejemplo Manuelita se enamoró muy joven de un militar y escapó de su casa con él, algo imperdonable en esa época. Al regresar a su casa, la obligaron a casarse con un viejo comerciante con el que naturalmente nunca tuvo una relacion buena. Luego conoce a Bolívar, del que se enamora y por el que deja atrás su matrimonio y se convierte en soldado de la revolución latinoamericana. Yo quería dar estos elementos desde un punto de vista erótico, jugar con imágenes, dibujar de modo grotesco los momentos íntimos con el primer esposo, sin embargo hacer más desenfadados los momentos con Bolívar para dejar ver que con este último sí se sentía libre, feliz, mujer. También quería reflejar las discusiones entre los grandes libertadores de esa época, San Martín, Bolívar, Sucre… cada uno con ideas diferente de libertad, democracia, etc… No me gusta hacer historias donde los personajes historicos parecen perfectos, irreales, inhumanos.

Pero la editorial no aceptó estos y otros cambios y no publicó el libro. Entonces lo lleve a la editorial Gente Nueva donde igual hubo algunos reparos y censuras con sus pertinentes cambios. Pero el libro salió y se ha reeditado dos veces más. Puedo decirte que no es el libro que hubiese querido hacer, cuando lo vuelvo a mirar veo cosas que pude haber hecho mejor, pero tampoco estoy disgustado con él.

En el 2008 conocí a los dibujantes alemanes del grupo artístico Mogamobo. Ellos visitaron Cuba y de ese encuentro salió un número especial de su revista, esta vez dedicada a Cuba y con artistas cubanos, belgas y alemanes. Para celebrarlo nos reunimos con los representantes de la embajada alemana en La Habana y en ese encuentro se me ocurrió la idea de hacer otro proyecto de cómics, pero con la figura del científico alemán Alexander von Humboldt, considerado el Segundo descubridor de América. Al secretario de cultura le agradó la propuesta y nos dio vía libre. Fue complicado, ya que increiblemente la bibliografía existente en Cuba sobre Humboldt es muy obsoleta y contar con internet era un tema casi tabú. No obstante, el proyecto logró terminarse. Yo realice la vida de Humboldt en una novela grafica llamada Las puertas del conocimiento y le pedí a otros colegas que hicieran historietas cortas de cómo ellos se imaginan a Humboldt. Incluso algunas de esas historias podrían ser con Humboldt en el presente o el futuro. Luego todo el material lo publicamos en un gran volumen llamado Humboldt en Blanco y negro que fue financiado por el Goethe Institut.

Maikel García Berlin

Fue una experiencia muy interesante, ya que tuve toda la reponsabilidad del proyecto. Fui guionista, dibujante, editor, coordinador y curador de las exposiciones que hicimos en La Habana con el material. El tomo se presentó en la Feria Internacional del Libro de La Habana 2011 y luego uno de los ejemplares llegó a manos de la directiva de la cadena hotelera Meininger los cuales estaban construyendo un hotel en la casa donde vivió y murió Humboldt.  Fue una sorpresa para mí que se interesaran en incluir páginas de mi historieta como parte de su remodelación. Ahora espero encontrar alguna editorial o fundación interesada en apoyar una futura edición en alemán de la novela gráfica.

 

Cada dibujante tiene sus personajes… esos seres que crean para que sus historias y las ideas que quieren soltar cobren vida. Son como una especie de hijos que cada uno va arrastrando a todas partes, en el caso de ustedes, sin que envejezcan: desde el Bobo, de Abela; el Loquito, Elpidio Valdés, las Criollitas de Wilson, Matojo, Cecilín y Coti… Quiero que hagas idea de que nadie conoce a tus personajes, a los inventados por ti y a los que has graficado a partir de ideas de otros y me hables de cada uno de ellos.

Tito es mi alter ego. Es mi personaje favorito de todos los que he creado. Lleva ya más de 15 años conmigo. Es una mezcla de experiencias propias con situaciones vividas por amigos y conocidos. También es el adolescente que hubiese querido ser, por eso le agrego a sus historias mi visión sobre esa etapa de la vida. Cuando publicaba a Tito en la revista Pionero me pasaba algo muy interesante: la mayoría de las cartas que llegaban hablando de Tito eran de muchachitas, algo poco habitual ya que tradicionalmente el cómic es más leído por varones. Eso para mí fue siempre agradable, sabía que los lectores se sentían identificados con el personaje y había ganado público de ambos géneros

“Clío y la mochila mágica” es una historieta fantástica. Es un hada que llega al mundo de los humanos para ayudarlos a rescatar su memoria histórica y su fantasía, ya que la vida cotidiana les hace caer en el olvido. La serie surge en 1999 para la revista Pionero. Tenía la intención de hacer una historieta didáctica diferente, que no fuera un “teque” para el muchacho. Por un tiempo paré de realizarla y luego rescaté la serie en el 2010 para la revista Zunzún. Esta vez el estilo de Clío fue más hacia el manga, lo que gustó en el público infantil y con sólo varias aventuras publicadas logró ubicarse en la preferencia, según las encuestas que realiza el equipo de análisis de la Editora Abril.

Tengo otros personajes. Algunos aun inéditos. Por ejemplo: el Barrendero solitario, una parodia de los superhéroes; Los Especiales, también de superhéroes en Cuba, y Kormis. Este último personaje es el más antiguo de ellos. Lo inventé con solo 12 años, inspirado en las peliculas de Indiana Jones. Pero luego lo he ido modificando y aunque nunca lo he publicado sigo haciendo bocetos y estudios del argumento. La historia cuenta la vida de Kormis, la princesa de las hormigas que pierde a sus padres y es rescatada por unas arañas. Crece y se da cuenta de que su familia fue asesinada por su tía que es la nueva reina. Entonces Kormis decide ir en busca de su destino. Siempre he pensado que la historieta infantil es un medio para educarlos e inculcarles valores a los muchachos. Con esta historieta trataría de enseñarle a los niños lo importante del respeto a los demás y, sobretodo, explicarles con fantasía qué es la democracia y la verdadera libertad. Kormis es como un Robin Hood en el mundo de los insectos y arácnidos.

 

Cuba tiene una larga y rica tradición en la caricatura; el mundo de la ilustración editorial se ha venido enriqueciendo mucho en las últimas tres décadas, pero creo que todavía hay mucho que hacer en las diferentes variantes del cómic si comparamos a lo que sucede en otros países del mundo. ¿Cómo valorarías el desarrollo actual de la caricatura, la ilustración y el cómic en Cuba?

De los tres géneros el que mejor salud tiene es la Ilustracion. Lo mismo en cuanto a su promoción como a su estética. Hay muchos artistas haciendo cosas muy buenas y experimentando siempre. En el año 2000 apareció en la  revista La Jiribilla el grupo Camaleón con un cambio de percepción en muchos conceptos del diseño gráfico y la ilustración. Muchos de sus integrantes son profesores de la escuela de diseño, hacen muy buenos talleres y han logrado imponer un estilo dinámico. También hay otros focos importantes en la Academia San Alejandro y los artistas que trabajan para la editorial Gente Nueva, que han formado un grupo con varias exposiciones muy interesantes. Todo esto se alimenta gracias a los salones de artes plásticas, diseño y arte digital que se convocan anualmente y también a las posibilidades de trabajar para libros, carteles, revistas, publicidades y otros medios visuales.

Por otro lado va la Caricatura que, aunque vio afectado su espacio con la crisis de los 90, poco a poco se ha ido recuperando. Hay excelentes autores, multipremiados como Ares y con nuevas tendencias como Zardoyas, Andez, Rámses, con estilos son muy variados. Sigue existiendo el periódico Palante, que circula una vez al mes. También está la página del DDT, que aparece cada domingo en el periódico Juventud Rebelde y el suplemento Melaíto que se edita en Villa Clara, al centro del país. Recientemente surgió una nueva publicación llamada La calle del medio, que en sus páginas centrales publica caricaturas con una vision diferente y, en la mayoría de los casos, las firmas son de jóvenes talentos, algo muy importante, ya que han fallecido muchos de los autores mas renombrados: Tomy, Wilson, Virgilio, Alben…; otros ya están retirados y algunos radican fuera del país. Y es necesario formar nuevas canteras.

Hay otros proyectos más modestos en otras regiones del país, pero que aun necesitan más apoyo, al igual que los salones, exposiciones y bienales.

Desgraciadamente, aun hay censura. Los autores se ven muchas veces sin la posibilidad de reflejar la realidad cubana a pesar de ser una sociedad tan rica y tan dispuesta siempre a la broma y el choteo. Esta situación ha dañado mucho al humorismo gráfico actual, a diferencia del humorismo histriónico. Increíblemente en la television y en los clubes se escuchan críticas humorísticas más fuertes e inteligentes que las que se pueden leer en un periódico o revista. También me parece increíble que el humor gráfico erótico haya logrado superar la prueba y, de ser un tema poco recurrente en los 80, ha pasado a ser tema fijo de casi todos los autores e incluso cada año se convoca a un concurso en el centro del país con tema erótico.

En el caso de la Historieta también se han unido nuevos valores a los ya veteranos. En la casa Editora Abril la totalidad de los ilustradores vienen del mundo del cómic. Otras editoriales siguen publicando libros de historietas, como la editorial Pablo, la Gente Nueva y Reina del Mar Editores. Hay muchos creadores en las provincias y todos con diversidad de estilos. Desde los años 90 se ha contado con el apoyo de empresas, embajadas e instituciones extranjeras y también de particulares de muchos países como México, Colombia, Argentina, Bélgica, Alemania, Italia, Japón… Ellos han contribuido con la salida de revistas y libros que por su costoso presupuesto no hubiesen podido editarse en Cuba. Sin embargo, la Historieta sigue siendo la manifestación visual más afectada y menos reconocida. Hay varios obstaculos en Cuba que limitan la proliferación de esta manifestación artística.

Te voy exponer diez de ellos.

1.- No existe ni una sola escuela de historietas en Cuba. Algunas de las academias de arte existentes ofrecen clases de historietas o breves talleres, pero no dan la opción de especializarse en ese arte. Entonces, ¿cómo se forma el relevo? Muchos jovenes que empiezan haciendo historietas, al no tener tener una escuela ni un espacio donde publicar, pierden la posibilidad de mejorar y terminan dejando el cómic o la caricatura pasándose a otras manifestaciones artísticas con más promoción como el video o la música.

2.- Los materiales para trabajar son en CUC, la moneda convertible cubana equiparada al dólar; sin embargo, las tarifas para el pago de las colaboraciones son en moneda nacional y son las mismas de los años 80.

3.- Muy pocas editoriales incluyen historietas en su plan editorial anual.
Y las pocas editoriales que lo hacen publican los mismos temas de siempre y, lo peor, desde una visión naif y poco crítica, lo que provoca un estancamiento conceptual. Además, no todos los autores hacen historias largas: sería como pedirle a todos los escritores que escribieran novelas. ¿Dónde quedarían la poesía, el cuento, el ensayo, la crónica?

4.- Muchos autores se autocensuran y no abordan temas fuertes, atrevidos, críticos. Limitan su vuelo artístico. Muchas historias parecen copias de historias ya conocidas y leídas.

5.- No existe una revista especializada en el género donde los autores puedan publicar periódicamente. Si a uno no le publican, no puede confrontar su obra con el público. No puede ver dónde están sus errores. No recibe dinero.

6.- Muchos autores de historietas no se relacionan con artistas e intelectuales que realizan otras manifestaciones artísticas, lo cual ayudaría mucho a su formación y a la retroalimentacion. Esto sí esta sucediendo con los caricaturistas e ilustradores, que cada vez trabajan más con pintores, fotografos y directores de cine.

7.- No existen concursos nacionales atractivos y remunerados que motiven a los creadores a realizar y enviar su obra. Tampoco hay un premio anual convocado por las instituciones gubernamentales, a diferencias de otros generos como el humor, la música, el cine, la literatura o las artes plásticas. Aunque el cómic tiene un poco de todos esos géneros es una manifestacion aparte que debe tener su propio premio nacional anual.

8.- Existen muy pocas galerías interesadas en exponer historietas. Y como no hay internet para la mayoría de los autores, tampoco pueden exponer su obra online.

9.- No existe un instituto o asociación que cuide del cómic, como sucede con la música, el cine, o la televisión. Se debe crear una organización que promueva la historieta, la haga circular, vele por los derechos de sus asociados, los asesore, instruya, promueva y proteja.

10.- ¿Y el punto diez? No hay un punto DIEZ, porque ése es exactamente el mayor obstáculo: creer que los problemas son la causa de tus limitaciones. Alberto Breccia, ese gran maestro de los cómics, cuando no tenía tinta, dibujaba con fango. Lo importante es trabajar. Los límites se los pone uno mismo. Podrán existir millones de obstáculos, pero si existe la voluntad, la paciencia, la perseverancia y el talento ENTONCES HABRÁ HISTORIETAS PARA SIEMPRE.

 

¿Qué nuevo libro estás preparando?

Acabo de terminar en estos días una novela gráfica sobre el patriota cubano Quintín Banderas, con guión del escritor Omar Felipe Mauri. Quintín fue el único general que sobrevivio a las tres guerras cubanas contra España. Pero allí no terminó su lucha, siguió combatiendo en la nueva República contra el racismo, el desempleo, la corrupción. Siempre estuvo a favor de las causas democráticas y por eso fue asesinado. En su momento hubo muchas calumnias sobre su figura y esas leyendas han llegado hasta hoy, espero con esta obra poder desmentir muchas de ellas.

También estoy preparando nuevos cómics, algunos de temas históricos y otros de acción. Quiero hacer comics con temas sociales de mi país, pero tengo gran pasión por la Historia.

Chen Wang es una historieta de ficción, pero ubicada en un contexto real: La rebelión Taiping en China. Esa guerra esta considerada la más sangrienta en la historia de la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial. Murieron más personas en ella que en la Primera Guerra Mundial. Y lo interesante es que la desencadenó un conflicto religioso. En mi historieta, Chen es un niño que ve morir a su familia y es vendido como esclavo. Más tarde conoce a un grupo de cristianos que desean una China libre del imperio y de la penetración extranjera y se une a ellos. A través de una historia de acción y entretenimiento deseo transmitir a los lectores varios mensajes, sobretodo de paz, tolerancia y respeto. Chen se convierte en uno de los líderes de la rebelión, pero luego se da cuenta de que los otros líderes no son lo que él imaginaba y que lo que al principio predicaban no es lo que al final llevaron a la práctica.

Kid Chocolate es un proyecto que vengo atesorando y acariciando por décadas sobre la vida del más famoso de los boxeadores cubanos. Con diez años leí su biografía e hice un cómic, pero se perdió. Sin embargo, seguí recopilando información  e incluso conocí a sus biógrafos. Actualmente tengo ya una idea concebida que sólo necesita ser puesta en papel. No será una biografia más. La historia la narraré al estilo del cine negro norteamericano y sólo me centraré en un momento de su vida para, a partir de ahí, mostrar la psicología y los conflictos de un personaje tan interesante.

Tambien estoy trabajando en una nueva versión de Matías Perez. Matías, como todo cubano sabe, fue un portugués radicado en La Habana de 1850, que desapareció en uno de sus vuelos en globo y pasó a ser una leyenda urbana cubana. En 1969 el dibujante Luis Lorenzo lo convirtió en un personaje de historietas: el atribuye su desaparición a los extraterrestres. Desde que conocí a Lorenzo siempre le hice bromas sobre Matías. Le decía que él debía actualizar al personaje, ponerlo divorciado y con una mitad de su cuerpo robótica para darle más conflictos. Lorenzo se reía con mis ocurrencias y me sugería que lo hiciera yo mismo. Por supuesto, nunca lo hice, pero ahora que se cumplieron diez años del fallecimiento de Lorenzo, estoy escribiendo una historia con Matías. No es un rescate del personaje, ya que no esta olvidado: es mi homenaje al maestro.

Manuelita Saenz, una mujer toda mujer

Quintín. Las estrellas del general

Yo soy Tito

Portadas de sus libros

Personajes

Ilustraciones

Humboldt

Descamisado

Caricaturas

Maykel visto por Mayke Luis García Díaz

Maikel García, caricaturista cubano

Nací en la Ciudad Habana, el 30 de septiembre de 1977. Soy un dibujante autodidacta. Comencé a dibujar desde los 4 años y con 6 años ya hacía Historietas, aunque ni siquiera sabía que ése era el nombre de este género que ha marcado mi vida y siempre ha sido mi vocación.

Gané varios concursos infantiles y expuse en algunas galerías y casas de cultura de la Habana.

En 1993 comencé a visitar el taller que impartían Manolo Pérez y Francisco Blanco en la UPEC. Este taller surge en los años 80 promovido por la editorial Pablo de la Torriente y allí se formaban guionistas y dibujantes que luego publicaban en las revistas que editaba la editorial. Pero al llegar el periodo especial esas ediciones desaparecieron y más tarde cerró el taller.

En 1994 obtengo una mención en el concurso “La Mona Risa”, que convocó el periódico Tribuna de La Habana y comienzo a publicar en las páginas de ese periódico. Luego empiezo a colaborar con varios periódicos y publicaciones como Palante, Bohemia, Caimán Barbudo, Mi Barrio, Somos Jóvenes, Alma Mater, Cuba Foreign Trade, el suplemento humorístico DDT, las revistas colombianas Arsenal y Clandestinos, y la revista humorística mexicana Chocarreros, entre otras.

En 1997 me inscribo en varios cursos de animación y comienzo a laborar en el departamento de dibujos animados del ICAIC. Pero como mi pasión seguían siendo los cómics no dejé de visitar las editoriales, a pesar de que en ese momento existían muy pocas revistas y no se estaban editando libros de historietas.

En 1999 reaparece la revista Pionero y desde ese año hasta el 2006 formé parte de su colectivo como ilustrador e historietista. Allí desarrollé mi personaje “Tito”, quien poco a poco se volvió popular entre el público lector, básicamente infantil y juvenil.

En 2009 y 2010 trabajé en la revista infantil Zunzún donde publiqué una nueva versión de mi serie fantástica: Clío y la mochila Mágica.

He obtenido diversos premios y menciones tanto nacionales como internacionales.

Mi obra ha estado presente en diversas exhibiciones internacionales de Japón, España, Alemania, Francia y la antigua Yugoslavia, entre ellas, la Okhotsk International Exhibition, celebrada en Hokkaido, Japón (1996); The Golden Smile International Cartoon Exhibition, de Belgrado (1997) y en el Salón Internacional Dessin & Homour Saint Just le Martel, de Francia (1999).

También he sido jurado de varios concursos, como el de dibujo infantil TRAZAGUAS 2002. y del concurso La Edad de Oro que convoca la Editorial Gente Nueva.

He impartido conferencias y talleres. Dos de ellas fueron sobre la vida y obra del historietista Luis Lorenzo en la biblioteca Rubén Martínez.

Desde el año 2007 colaboro con el Goethe Institut y con las embajadas de Alemania y Bélgica en Cuba.

La historieta es un patrimonio en Bélgica, por lo cual su sede diplomática en La Habana apoyó la creación del primer centro de referencia del comic en nuestro país. Este lugar esta ubicado en la Vitrina de Valonia, uno de los museos del Centro histórico de la Habana Vieja.

En esta importante sede ejercí durante dos años la labor de maestro artístico, impartiéndole clases de historietas a niños de 10 y 11 años. Luego repetí la experiencia en La escuela Francesa de La Habana con niños de diferentes nacionalidades y edades.

He confeccionado murales y graffitis junto a otros artistas de la plástica y la gráfica.

Durante una etapa de mi vida incursioné en la música. Formé parte de varios grupos de hip-hop. Luego me dediqué a la promoción de este género artístico publicando entrevistas y reportajes para las revistas Somos Jóvenes y Pionero. En el 2002 fui uno de los fundadores de la revista de hip-hop Movimiento y miembro de su consejo editorial.

En el año 2004 publiqué mi primer libro de cómics Memorias de un descamisado basado en la vida del adolescente Enrique Acevedo, actual general de división del ejército en Cuba, y que en su juventud luchó en la Sierra Maestra bajo las órdenes del Ché Guevara. Con este libro obtuve el premio La rosa blanca que otorga la sección de literatura infantil de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En el año 2007 aparece mi segundo libro Yo soy Tito, recopilación de varias historietas de mi personaje.

En el 2008 publico en la revista alemana Moga Mobo. Realizamos un número especial dedicado a Cuba y pudimos abordar temas que habitualmente son “evitados” en los cómics cubanos.

Ese mismo año 2008 aparece mi tercer libro de historietas sobre la figura de Manuela Sáenz y con guión de Víctor Joaquín Ortega.

También he realizado ilustraciones para libros de ensayos, poesías, novelas e infantiles.

En 2007 visité Alemania y Francia, y en el año 2010 fijo mi residencia en Berlín.

En el año 2011 realicé la edición del libro Humboldt en blanco y negro, junto a un grupo de artistas cubanos y en colaboración con el Goethe Institut. En este volumen aparece mi novela gráfica Las puertas del conocimiento sobre la vida del científico Alexander Von Humboldt. Esta obra es parte de una muestra permanente en el hotel Meiniger de Berlín, ubicado en la casa donde vivió y murió el célebre investigador.

Maikel García

Maikel García

Maikel García, Historietista, Caricaturista e Ilustrador cubano

Maikel García a pesar de su juventud, es uno de los más notables talentos de la historieta, la caricatura y la ilustración cubana en la actualidad. Desde finales de la década del 90 del siglo XX sus creaciones empiezan a ser publicadas en los más importantes medios de prensa de Cuba, básicamente aquellos dirigidos a la población infantil y juvenil. Algunos de los personajes surgidos de la fértil imaginería de este artista han alcanzado notoriedad en la historia de la historieta cubana y la calidad de su obra en cualquiera de los terrenos en los cuales se mueve  ha sido elogiada y reconocida por importantes creadores de su país y de otras naciones.

Incansable trabajador, amante de la historia universal y fiel defensor de los principios de la libertad artística como factor esencial para el logro de una genuina expresión de sus ideas, basta un breve recorrido por su obra, de la cual él habla con humildad y timidez, para darnos cuenta de su gran talento.

Por esas razones, OtroLunes le agradece que haya accedido a que le dediquemos este dossier.