Dos Poemas

Poesía

Ihosvany Hernández González

Siluetas

anochece
una fábrica de silencios siembra tu bosque
eres sombra de mundo destinado a lucir su invierno
el año de pensar se ha ido a pernoctar en su arrogancia

en tu soledad
hombre pérfido
callar fue el espejismo

entender el bosque es lo humanamente detenido
en la demorada muchedumbre
cansancio de ser
una sombra que hiende en esa desvirtuada parsimonia que deseas
para embestir tanta plática.

anochece
y un fábrica de aullidos te hace de bosque
silueta de hierba y légamo
hombre de aquel Prometeo moldeando las fauces para obtener
lo que esperas

la voz nocturna para celebrar
lo humanamente predecible
lo letal y lo loable

puestos a recaudo en el verso que ahora dictas
desde tu noche trocada en esta evocación irreconocible y tácita.

 

Últimas monedas

 I/

buscábamos la piedra, aquel sitio del país
que se marchitaba a los pies
la cuerda marcaba el regreso y confiados
nos dimos a la juerga sin importarnos
la luz que se fue retirando en la crispadura
fuimos hacedores de milagros
contorsionistas en una feria sin preludio
todo intento goza de su quimera
del vértigo que produce la confianza
todo juego lleva un nuevo paquete de cartas
unas monedas. al desapercibir el hilo
perdimos la orientación de las galeras
y no hubo rey a quien sobornar
no hubo albor prorrumpiendo en la oquedad
pretendimos ser  salvados desde un pozo innombrable
maquinando otro juego
cuando las monedas fueron retiradas
el silencio fue un instante
que aquí entrego a la noche.

II/

dimos las últimas señales por si alguien nos observaba
fue extenuante la esperanza
largos días de zozobra y mudez
vencimos los pocos recursos intentando hallar la salida
vernos de vuelta
recobrar la lucidez de aquel ego prorrumpiéndose sin avergonzarse
de una imagen distorsionada e irreverente
la confusión fue inevitable
toda palabra engendra música
todo asechanza acaba por desmentir al hombre.

ay de mi mano
intentando dibujar aquella cuerda, intentando jugar al cero
ay del ídolo cayendo en su perfección sobre el agua de mi boca.

hoy me propongo sostener el rito que conferimos a la  tarde
el vicio para subsistir sobre el país
que ya es un signo en medio del mar, un símbolo en el agua.

ay de mi mano que escribe estos horizontes
que dibuja otro cielo y otro nombre sobre estas palabras
que algún día tuvieron un sitio para el otoño y quedaron allí
como un extraño mapa sobre la mano que escapa
ante estas verdades que no diré más.

Del Autor

Ihosvany Hernández González
(Ciudad de la Habana, Cuba, 1974) fue guionista de programas dramáticos para la radio. Desde el 2004 reside en Montreal, Canadá. Ha obtenido algunos premios y reconocimientos literarios, como el Primer Premio del concurso de cuentos “Nuestra Palabra” (Canadá, 2010); de reseña literaria Azafrán y Cinabrio ediciones (México, 2008); y el Segundo Premio, categoría cuento, del evento Tendiendo Puentes convocado por la Universidad de Toronto (Canadá, 2005). Algunos de sus poemas y cuentos aparecen en antologías y revistas literarias de Estados Unidos y Canadá, así como en Internet. Es autor de la bitácora "La Parada de los Mangos".