El conflicto armado colombiano, apuntes para su comprensión

Jorge Chavarro

El conflicto armado Colombiano ha sido un hecho constante durante más de medio siglo, en sus comienzos fue una guerra de guerrillas de izquierda como lo fueron los demás movimientos armados latinoamericanos alimentados en el fervor desatado por el triunfo de la revolución cubana.  La llegada del narcotráfico y su secuela el paramilitarismo, trasformaron ese escenario en una sucesión de hechos en que el horror de las masacres y la actitud cínica del sistema se convirtió en lo cotidiano, y las victimas en un numero mas.  Esto está cambiando gracias a una nueva forma de entender los hechos, llegada de donde menos se esperaba, el estado mismo.

En la última década, la del inicio del tercer milenio, Colombia ha sido un punto recurrente en el escenario político internacional, primero por lo duradero del conflicto armado interno que la azota desde hace más de medio siglo, y luego por el significado que el vocablo terrorismo adquiere en el marco legal internacional después del 11 de septiembre de 2001. He optado por escribir esto, en la esperanza de poder mostrar cómo, cuándo y porque, este escenario se convirtió en lo que es hoy (marco histórico), y describir los elementos que permitan entender la discusión alrededor de los conceptos “Conflicto armado interno”, “Estatus de beligerancia” y “Reparación a las víctimas del conflicto” (el debate).

 

Marco histórico mínimo

En términos prácticos, Colombia ha vivido una guerra civil casi ininterrumpidadesde su creación como república independiente en los tempranos años del siglo XIX, contados a partir de 1830 cuando ya había ocurrido la disolución de la Gran Colombia, ese siglo termina con la conocida como la Guerra de los Mil Días, que junto con la separación de Panamá, marcaron también el comienzo del siglo XX.

Entre 1902 y 1948 la nación gozó de relativa paz, aunque los episodios de violencia política fueron hechos recurrentes y constantes en diversas regiones, especialmente en el campo, producto del gamonalismo. Era digámoslo así, unapaz urbana con algo de tranquilidad rural. Alguna vez la llamamos “la paz de los abuelos”, mas idílica que real, era la “Pax Romana” de los curas y su discurso antiliberal. Ese país a media “Pax”, murió a la una de la tarde y cinco minutos del 9 de abril de 1948, durante el segundo año de gobierno del conservador Mariano Ospina Pérez, instante del magnicidio del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán.

El escenario no podía haber sido peor, el inconformismo campesino, esencialmente liberal, frente al caciquismo de los terratenientes conservadoresapoyados en la “policía chulavita” el arma política del régimen para la represión campesina, y el empobrecimiento de los comerciantes menores también liberales, favoreció la imagen de caudillo disidente que se formo alrededor de Gaitán, su figura no representaba al oficialismo liberal pero era imán frente a las masas, conquistó fácilmente las clases medias trabajadoras, encabezónumerosas protestas, siendo la más famosa de estas “LA MARCHA DEL SILENCIO”. El pueblo liberal va rumiando un inconformismo que se traduce en numerosas escaramuzas públicas que el gobierno trata como intrascendentes, pero la insatisfacción represada convierte al país en una caldera de vapor a presión que solo requería un detonante, esa chispa llegó cuando Gaitán salía de su oficina, situada en el centro de esa Bogotá todavía provinciana, a cumplir una cita para almorzar, y ahí mismo, en una esquina de la avenida Jiménez conSéptima, el arma disparada por Juan Roa Sierra acabó con su vida, desatando la fuerza incontenible de la más sangrienta revuelta en la historia Colombiana.  Conocemos la revuelta como “EL BOGOTAZO”, la ciudad ardió, el cadáver de Roa Sierra recorrió las sucias calles en manos de la turba enardecida, la ciudad entera se baño en la sangre generada por la sed de venganza, y la ciudad misma además del país, hasta entonces rural, nunca volverían a ser los mismos.

“EL BOGOTAZO”, ocurrió cuando en Bogotá se llevaba a cabo la IX Conferencia Panamericana que dio origen a la OEA, y a su vez marca el inicio del periodo conocido como “LA VIOLENCIA”, al restablecer el orden en Bogotá el liberalismo se considera derrotado y se desplaza al campo iniciándose las primeras “GUERRILLAS LIBERALES”, resistencia armada que cuenta con el apoyo del partido Comunista, los conservadores organizan también grupos armados, muchos de ellos apoyados en las fuerzas estatales. Las acciones por parte de ambos bandos constituyen algunos de los primeros hechos atroces de esta larga y ya más que cincuentenaria guerra civil nunca declarada. Oficialmente dejo más de doscientos mil muertos, muchos más en estadísticas no oficiales, y la primera cifra, nunca investigada, de desplazados en el país, “LA VIOLENCIA” comprendeel periodo entre el 9 abril de 1948 y la amnistía pactada por el  gobierno de facto del General Gustavo Rojas Pinilla en 1953.

La amnistía, aunque no logró que todos los grupos se acogieran a la misma,disminuyó la violencia, pero varios de los más emblemáticos líderes guerrillerosdesmovilizados, fueron asesinados en los meses siguientes, la desconfianza creada por estos hechos, llevó a que los grupos armados que permanecieron en la clandestinidad formaran  “REPUBLICAS INDEPENDIENTES”, armadas para la defensa perimetral, aunque también realizaban asaltos en las zonas aledañas a sus áreas de influencia.

Entre tanto, el gobierno de facto fue derrocado por un movimiento civil bipartidista, Liberales y Conservadores ahora aliados, comenzaron, luego de una corta transición con una junta militar, los dieciséis años del “FRENTE NACIONAL”(1958-1974), con alternación en el poder cada cuatro años para los dos partidos.   Las “REPUBLICAS INDEPENDIENTES” siguieron existiendo, se consideraron a sí mismas como voceras de las transformaciones sociales que venían del mundo socialista, ahora que la Guerra Fría se había adueñado del escenario internacional.  Es así, como durante el gobierno de Guillermo Leon Valencia, el segundo del Frente Nacional, se le ordena al Ejercito Nacional sitiar tales Republicas. Una de ellas “MARQUETALIA”, sobrevivió a los bombardeos y el cerco terrestre, entre los sobrevivientes había tanto Liberales como Comunistas, y probablemente no más de una veintena de hombres, el más conocido y líder natural del grupo, Pedro Marín, recordado con los ya legendarios alias de “Manuel Marulanda” y “Tiro Fijo”. Para entonces, el movimiento estudiantil Colombiano era fundamentalmente de izquierda, al igual que en toda Latino América, algunos de los dirigentes del movimiento estudiantil y un sector del Partido Comunista se unieron al grupo de Marulanda formando, en 1964, las “FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC)”.

Pero no son las FARC el único movimiento armado de izquierda que nace durante el Frente Nacional, también lo hace, en el departamento de Santander  en 1965el ELN, casi totalmente formado en la aulas universitarias, a diferencia de las FARC que surgieron principalmente del movimiento campesino, el hecho haceparte de la radicalización de una facción del MRL (Movimiento Revolucionario Liberal) del posteriormente presidente liberal Alfonso López Michelsen, luego, en 1968, se forma en la Costa Atlántica el EPL.  Años más tarde, a finales de los setentas, como parte del movimiento indigenista del Cauca, se funda la guerrilla del QUINTIN LAME. Previamente, y como consecuencia del alegato de fraude electoral, en las elecciones del 19 de abril de 1970, para el último periodo de alternación del poder, se forma, también en las aulas universitarias y de los estratos de profesionales jóvenes descontentos, el “MOVIMIENTO 19 DE ABRIL” (M-19). Todos estos movimientos tenían un carácter de izquierda nacionalista, y tuvieron un crecimiento insospechado en sus inicios.

Al terminar el Frente Nacional los movimientos guerrilleros continuaron creciendo, lo que llevo a sucesivos gobiernos a buscar acercamientos y treguas.  Alfonzo López Michelsen (1974-1978) lo intento con el ELN que había sido golpeado, con la muerte entre otros del hombre insignia suyo, el cura guerrillero Camilo Torres Restrepo, pero el proceso no alcanzo realmente a iniciarse. Su sucesor, Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982) instauro la llamada “Política de Seguridad Nacional” afectando de manera notoria al M-19, que había logrado un enorme crecimiento como guerrilla urbana, probablemente la única en la historia del país que mereció ese nombre, sin descuidar el frente militar rural, así, decenas de sus miembros terminan encarcelados y torturados, en represalia el M-19 toma militarmente la embajada de la Republica Dominicana, durante una festividad en que estaba atestada de miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país, el hecho se negocia pacíficamente llevando al exilio en Cuba a los participantes del grupo guerrillero.

Vino luego el gobierno de Belisario Betancourt Cuartas (1982-1986) “el presidente poeta”, calificativo exagerado pero que lo muestra como lo que es, un hombre cercano a la cultura. Su propuesta de tregua también fracasa, y el país termina afectivamente sepultado con la toma del Palacio de justicia en 1985, también por parte del M-19. La carnicería desatada por la reacción del ejército, ante el operativo militar de la guerrilla, se convierte en la primera de las cicatrices que aun hoy tratamos de sanar, heridas que son el motivo primario de este escrito. En recientes fallos judiciales han sido condenados, los militares de más alto rango que dirigieron la operación de recuperación y posterior tortura y desaparición, de los civiles que, se ha probado, salieron vivos del Palacio de Justicia.

Las FARC, aunque participaron en la tregua y las negociaciones durante el gobierno de Betancourt Cuartas, facilitando además la creación de la “UP” (Unión Patriótica), como su brazo político, que cobijo buena parte la intelectualidad de izquierda, posteriormente se hicieron renuentes a cualquier negociación alegando el hecho tangible y terrible del exterminio físico de la UP, de la que unos cinco mil de sus miembros fueron asesinados, a todo lo largo y ancho del país urbano,entre 1988 y 1990.

Para entonces ya tenía alto vuelo el Narcotráfico, el otro elemento que condimenta en gran medida este periodo histórico.  Se inicia entonces el gobierno de Virgilio Barco Vargas (1986-1990), el gobierno del “Pulso Firme y Mano Tendida”, que logra por fin la desmovilización del M-19, en 1989.

Cesar Gaviria Trujillo (1990-1994), convoca la Asamblea Nacional Constituyente que promulga la constitución de 1991, allí participaron todas las fuerzas políticas del país, incluyendo al desmovilizado M-19, el EPL y una fracción del ELN que también se habían desmovilizado, este ha sido el suceso más democrático, por la calidad de su diseño,  en los dos siglos de existencia republicana.

Ernesto Samper (1994-1998) llega al poder en medio de controversias jurídicas y políticas, en referencia a la financiación de su campaña electoral. Samper es acusado de haber recibido dineros de los carteles del narcotráfico,  y es también durante su gobierno que escuchamos por primera vez hablar de las sangrientas y horripilantes “AUC” (Autodefensas Unidas de Colombia). Las AUC nacieron de la alianza militar formada hacia 1997 entre diferentes grupos de autodefensa principalmente llegados del narcotráfico, el cual estaba siendo extorsionado por las guerrillas de izquierda que encontraron en ellos la gallinita de los huevos de oro, secuestrando narcotraficantes y sus familiares. Sin embargo los grupos paramilitares de autodefensa  existían  de tiempo atrás, El MAS (muerte a secuestradores), se origino en 1981, como reacción al secuestro de la hermana de varios de los integrantes del cartel de Medellín, los hermanos Ochoa. Estos grupos se hicieron inicialmente fuertes en la región del Magdalena Medio, sobretodo en Puerto Boyacá, y lograron expulsar la guerrilla de su área de influencia, desde entonces se ha sospechado la alianza táctica de estos grupos con el Ejercito Nacional.

Finalizando la década de los ochenta,  era evidente la trasformación de las autodefensas y su relación con el narcotráfico, y desde 1987 el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad. – El FBI criollo), pudo comprobar, que las masacres ocurridas hasta entonces en el llamado “Uraba Antioqueño” habían sido ordenadas y efectuadas por grupos paramilitares de autodefensa regionales asociados con los del Magdalena Medio financiados por reconocidos capos del cartel de Medellín.  En 1989 ocurre la “Masacre de La Rochela”, cometida contra los integrantes de la comisión judicial que investigaba las masacres y asesinatos ocurridos en el Magdalena Medio, un claro mensaje al estado.

Durante la administración de Cesar Gaviria hubo un periodo de tregua Paramilitar con sometimiento a la justicia y entrega de armas de parte de algunos de tales grupos. Pero, luego de la muerte de Pablo Escobar se reactivaron, cobrando gran notoriedad las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Uraba) al mando de Fidel Castaño.  En noviembre de 1994 se realizo la “Primera Cumbre de Autodefensas de Colombia”, que en un documento de 57 páginas ampliamente difundido aprobó considerar blancos militares a “los cuadros políticos y sindicales de la izquierda”, dicha cumbre reunió entre otros grupos al ya mencionado MAS,al MACONGUE (muerte a comunistas y guerrilleros) y a COLSINGUE (Colombia sin guerrilla).  En el plano militar las FARC siguen creciendo, comenzando ahorauna “Guerra de Posiciones”, asaltando bases y concentraciones rurales del ejercito, con el resultado de la captura y retención de militares, estos hechosllevaron al gobierno de Samper a aceptar un “Canje de Prisioneros”, efectuadoen medio de gran controversia en una zona desmilitarizada en los municipios de San Vicente del Caguan y Cartagena del Chaira, desde antes conocidos como área fuerte de las FARC.  El gobierno recibió sus soldados a cambio de la liberación de los guerrilleros presos, y permite a las FARC transmitir una imagen de fortaleza que favorece la elección de Andrés Pastrana Arango para el periodo 1998-2002.

Andrés Pastrana ofrece “Negociación en Medio del Conflicto”, con el fin de obviar uno de los elementos causantes del fracaso en los anteriores esfuerzos de paz, enmarcados en treguas nunca alcanzadas. Se desmilitarizaron cinco municipios en la misma zona del Caguan, durante tres años de negociaciones no se conocieron avances, más si controversias en torno a la voluntad política del gobierno para desmantelar los ahora numerosos grupos paramilitares, como también al uso que las FARC le estaban dando a la zona desmilitarizada. Las negociaciones terminan luego de un nuevo hecho de fuerza de las FARC quesecuestra algunas figuras políticas. Importante tener en cuenta también que entre 1997 y 2002 los grupos Paramilitares de Autodefensa presentaron un crecimiento enorme, y su presencia territorial abarcó todo el territorio nacional.  Las masacres crecieron exponencialmente al igual que sus víctimas,  cada nuevo hecho violento en el país pasó a ser solo una estadística. La memoria y el papel no alcanzan.

El nuevo fracaso en las negociaciones de paz y el espiral de violencia, fueron la causa de la elección de Álvaro Uribe Vélez para los periodos 2002-2006 y sureelección 2006-2010, un candidato duro elegido para hacer la guerra.

Álvaro Uribe ganó su imagen guerrerista no solo en su discurso, durante su periodo como Gobernador de Antioquia (1995-1997), promovió la implementación local de las CONVIVIR (Cooperativas de Seguridad Privada) creadas por el Gobierno Nacional mediante decreto 356 de 1994 y una resolución del 27 de abril de 1995 de la Superintendencia de seguridad Privada, de ellas se alega fueron instrumento o embrión de nuevos grupos de Autodefensa. La lucha frontal contra la guerrilla dentro de la “Política de Seguridad Democrática”, tuvo enorme aceptación y movilización ciudadanas. Golpeó duramente a la guerrilla ycayeron en combate o fueron capturados la mayoría de los principales dirigentes de las FARC, en medio de espectáculos mediáticos como los protagonizados a partir de la liberación de secuestrados  de “Primera Categoría” como Ingrid Betancourt, algunos senadores y Clara López. Sin embargo su trato a las Autodefensas ha resultado una farsa que está tratando de ser entendida y desmantelada. La controversia que lo rodea tiene que ver principalmente con su negativa a calificar el Conflicto como “Conflicto Armado Interno”, porque significaría alterar su dogma de que lo actuado es solo un combate al terrorismo.

No logro Álvaro Uribe reelegirse para un tercer periodo, dejando el campo al actual presidente Juan Manuel Santos. Santos, salido de los más altos estratos sociales y políticos del país, ha dado un gran salto doctrinario  considerado una traición por el Uribismo.  Como candidato presidencial participó en las eleccionespor el partido de la U, el de Uribe. Sin embargo el nuevo presidente ha reconocido la existencia del Conflicto Armado Interno, presentó al congreso una LEY DE VICTIMAS recientemente aprobada, y trabaja en la de RESTITUCION DE TIERRAS, tal viraje era inconcebible hace apenas un año, pero enfrenta duros obstáculos en la clase política nacional que no quiere ceder fácilmente en algunos de estos aspectos.

 

El debate

No queda duda entonces que se trata de un conflicto añejado en las cavas detodo tipo de violencia extrema, además de lo multifactorial del fenómeno.  Sobre sus causas se han hecho también los más sesudos análisis, no solo de parte de grupos de politólogos y sociólogos, dirían algunos, atrincherados en la cátedra universitaria, y las ONG, también los gobiernos, al menos en el último cuarto de siglo, han adelantado los suyos, para ilustrarlo recordemos las conclusiones de la “Comisión de Estudios Sobre la Violencia”, creada por el mencionado Presidente Poeta Belisario Betancourt en 1987, a cargo del “LEPRI” (Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales) de la Universidad Nacional de Colombia.Estos estudios han encontrado como causas centrales del conflicto armado Colombiano, y que no se lea como perogrullada: 1. La Pobreza,  2. La falta de educación,  3.El abandono estatal,  4.Las deficiencias socioeconómicas en los núcleos familiares y 5. El abandono de los valores sociales.  Aunque, para 1985,según los mismos, solo el 7,5% de las muertes violentas, eran producto de la violencia política, tomada como una “herramienta para lograr el acceso al control del estado”. Esta definición deja por fuera las muertes producto del sicariato, que es esencialmente narcotráfico utilizando sus famosas “Agencias u Oficinas”, y  las masacres ejecutadas por grupos al margen de la ley que no fueran guerrillas de izquierda.  Pero es de resaltar que el estudio mismo del LEPRI, se convierte en una aceptación de la existencia de un Conflicto Armado Interno.

Si hay un elemento que singularice el conflicto Colombiano, es su permanencia.Esto ha impedido utilizar mecanismos como las “Comisiones de la Verdad”, que permitan identificar claramente criminales y crímenes, proceso necesario para sanar las heridas. Pero también ha sido un conflicto que cumple todas las normasfundamentales del protocolo II de 1977 para definir que es un “Conflicto ArmadoNo Internacional”:

  • Enfrentamientos entre el estado y fuerzas armadas disidentes, las cuales
  • Deben tener mando responsable y
  • Control territorial suficiente para realizar operaciones militares y
  • Poder aplicar el DIH (Derecho Internacional Humanitario)

En Colombia todos los grupos guerrilleros tienen y han tenido siempre una estructura militar jerárquica con mandos centrales responsables en cada caso.  Igualmente todos, incluyendo las guerrillas de derecha han tenido control territorial, y en algunos casos con presencia en la totalidad de los departamentos y regiones, con margen de acción suficiente para realizar sus operaciones militares.  Y ese control les permite aplicar el DIH, otro cuento es que no lo hagan, (caso de las minas antipersonales).

Pero el dogma de la “Seguridad Democrática” para combatir el “Terrorismo” calóprofundamente en los colombianos, convirtiéndose “más en un estado de ánimoque en una doctrina”, “una manera de expresar un odio visceral” “y ante todo un insulto” específicamente “a las FARC”, (Hernando Gómez Buendía: Del terrorismo al conflicto interno. Revista El Malpensante # 120. Junio 2011), el problema radica en el significado que la palabra TERRORISMO adquiere en el ámbito de las relaciones internacionales después del 11 de septiembre de 2001, como ente político y jurídico.

La comodidad de calificar como lucha contra el Terrorismo al conflicto Colombiano es evidente. El Terrorista es un fanático, enemigo violento de los Estados Unidos y amenaza para la civilización. Y la lucha contra el Terrorismo, tiene hasta ahora dieciséis instrumentos internacionales que comienzan en la Resolución 1564 del 2004 del Consejo de Seguridad de Las Naciones Unidas, definiéndolo como “cualquier acto destinado a matar o lesionar cuando su propósito sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar una acción o abstenerse de ella”.

En consonancia con estos postulados, Estados unidos catalogó a las FARC y al ELN como organizaciones terroristas, y en el 2002 la Unión Europea hizo lo mismo con las FARC, lo que se reconoció como un triunfo gubernamental, pero cuando Estados Unidos en el 2001 y la Unión Europea en mayo de 2002, declararon a las AUC también organizaciones terroristas, el presidente Uribe se apresuro a iniciar y anunciar ante las comunidades nacional e internacional sus “conversaciones con los paramilitares”. Estas conversaciones de muy escasa nitidez y grandes repercusiones se oficializaron el 15 de junio de 2004, y son una de las grandes piedras en el zapato de Uribe, quien trato de maquillar el contraste entre conciliacion con el paramilitarismo y guerra a las guerrilas, con unas infructuosas negociaciones en Caracas y Cuba con el ELN, fallidas  dada la falta de voluntad y ánimo manifestada por los entes gubernamentales destacados.

Reconocer que en Colombia existe un “Conflicto Armado Interno” o “No Internacional”, no implica otorgar “Estatus De Beligerancia” a los rebeldes, ni se está legitimando sus acciones, porque desde donde se miren son ATROCES e ilegitimas.  Reconocer el conflicto le permite al estado utilizar todo su poder militar con fuerza de acciones legales ante la comunidad internacional, porque un estado enfrentado a sus propios ciudadanos delincuentes no puede bombardear, ni sitiar poblaciones, ni aplicar políticas de tierra arrasada con artillería pesada o tropas de asalto, sus propios ciudadanos por mas delincuentes que sean solo pueden ser reprimidos con acciones policiales.

Así pues, el salto dado por el gobierno de Juan Manuel Santos es significativo.Los primeros beneficiados con el reconocimiento son los militares. El presidente Santos, quien además fue el ministro de defensa de Uribe,  lo planteó claramente el pasado 7 de mayo en Buenaventura: “Si decimos que no hay conflicto armado interno, el presidente Uribe y quien fue su ministro de defensa y los señores comandantes nos vamos derecho a la cárcel, a la Picota.”  Las leyes de victimas y de restitución de tierras son las primeras señales que comprueban el nuevo clima, además de  quitarle a los rebeldes uno de sus principales argumentos para resistirse a negociar, de hecho en las últimas semanas se han dado importantes acercamientos con al menos dos grupos.

La ley de restitución de tierras tiene aún un largo y tortuoso camino por recorrer, pero la ley de víctimas es en mucho un hecho cumplido, que no es lo mismo que aplicado ni se ha dado por terminado el debate. He aquí algunos puntos para el análisis.

El ambiente festivo que se respira ante la aprobación de la ley que trata de compensar jurídica y administrativamente a las víctimas del genocidio, es justo, sobre todo ante la actitud cínica e indolente del gobierno de Uribe. Sin embargo hay quienes reclaman que se consideren otros elementos igualmente importantes que la ley paso por alto, y deben ser tenidas en cuenta al momento de leyes o procesos complementarios, caso del ejemplo antes mencionado como “Comisiones de la verdad”.  A manera de conclusiones, me permito enumerarlos, solo para facilitar su mirada tanto individual como de conjunto.

  • La metamorfosis sufrida por las Guerrillas de izquierda, y principalmente por las FARC, nos permiten comprobar que el movimiento dejo de ser un grupo de jóvenes románticos que buscaban el poder con reivindicaciones socialistas e igualitarias, para convertirse en delincuentes aventureros cebados en el narcotráfico y que nos sumieron en una guerra injusta y absurda, pretendiendo mantener un inexistente discurso de reivindicaciones e ideales revolucionarios.
  • Las Autodefensas, o Paramilitares, como se quiera llamarlos, no son grupos de campesinos agredidos. Son criminales que adelantan una guerra insana y cruel, maestros en la masacre y en todos los extremos de crueldad con el fin de mantener el control territorial sobre la guerrilla para garantizar el narcotráfico. Unos y otros, Guerrillas y Paramilitares deben ser juzgados y condenados, independientemente del perdón que las víctimas quieran darles.
  • Pero los victimarios no han sido solo ellos, algunos agentes del estado, policías y soldados, también lo han sido, lo más resonante, los “Falsos Positivos”.  El debate se planteó equivocadamente, porque reconocer como asesino a algún miembro de las fuerzas armadas del estado no quiere decir que el estado sea criminal, he ahí el elemento distractor del gobierno anterior en su negativa a reconocerlos como victimarios,el proyecto actual lo acepta, lo que implica aceptar también el castigo.
  • El conflicto Colombiano ha generado una de las mayores crisis de desplazamiento forzado en el mundo. La agencia presidencial Acción Social afirma que la cifra total de desplazados en Colombia es de 3.226.442 de personas, mientras que el Codhes dice que son más de 4 millones. Las dos cifras son por demás escandalosas.
  • El conflicto y el desplazamiento son también cuestión de género.Guiándonos por los números de las dos agencias antes mencionadas, para el 2008 y 2009, el 53% de la población desplazada eran mujeres y niñas. De ellas mujeres cabeza de hogar 45%.  El 17% de las mujeres se movilizaron como consecuencia de acoso y violencia sexual y  discriminando en algunas  categorías los protagonistas de tales violaciones se encontró que: 18,1% de las mujeres fueron violadas por agentes estatales, 29,9% por miembros de grupos guerrilleros, y 51,9% con la tolerancia de agentes estatales o en apoyo de los mismos a grupos armados.
  • El reclutamiento forzado de menores ha ocurrido no solo por parte de la Guerrilla y los Paramilitares sino también por parte de las fuerzas estatales que los utilizan para recopilar información de inteligencia de los grupos armados ilegales, hecho denunciado  en el 2008 por el “Comité para los Refugiados de la Naciones Unidas”. Atención  especial requieren estos menores forzosamente reclutados, por el riesgo de calificar indiscriminadamente estos menores como victimarios cuando en su real esencia son victimas también.
  • Indudablemente el país tiene victimas de clase A, victimas de segundaclase, y los del montón que son los desplazados.  La payasada oestupidez de Ingrid Betancourt reclamando al estado 15 mil millones de pesos (7 millones de dólares mal contados), como indemnización por el tiempo en que estuvo secuestrada, y los 3 mil millones de pesos (algo así como 1.5 millones de dólares) que recibirán los congresistas compañeros de infortunio de Ingrid, contrastan con los aproximadamente 10 mil dólares (20 millones de pesos) que vale, según la ley, la vida de los colombianos que tengan como demostrar que han sido víctimas de vejaciones equivalentes o peores en esta horrible guerra.
  • La verdad, hay que conocerla para poder mirar con respeto el pasado, una Comisión de la Verdad en medio del conflicto, probablemente no funcione.

Del Autor

Jorge Chavarro
Médico Colombiano actualmente residente en Houston, Texas. Su artículo sobre el conflicto Colombiano es un escrito presentado a la Universidad De Sam Houston en Huntsville, Texas, para ingresar a la maestría en español que actualmente cursa.