Memoria de Francisco Garfias

Enrique Barrero Rodríguez

Revista Montemayor

Fundación Municipal de Culturade Moguer
Octubre, 2011

Revista Montemayor Fundación Municipal de Culturade MoguerEn bella y esmerada edición, acaba de ver la luz la revista literaria y divulgativa Montemayor 2011. Es esta, una muestra más del compromiso y del buen hacer del municipio onubense de Moguer, siempre fiel al peso de su trascendencia y de su legado en el panorama de las letras españolas, con la ingente figura de Juan Ramón Jiménez de fondo.

Destaca entre la variedad de sus interesantes contenidos, el minucioso análisis histórico de las actividades gremiales, artesanales y portuarias del municipio en épocas pretéritas a cargo de Federico Ortega yDiego Ropero-Regidor, y el merecidísimo homenaje literario tributado al poeta Francisco Garfías (Moguer,1921-2010), al cumplirse el aniversario de su muerte y que tan estrechamente estuvo vinculado a Moguer. Vinculación que cabría extender sin reparos a la propia Andalucía, pues no en vano uno de sus últimos reconocimientos públicos lo constituyó el 28 de febrero de 2010 la concesión de la Medalla de Andalucía por su trayectoria literaria y su constante y sólida defensa de lo andaluz.

De su amplísima bibliografía -que resultaría excesivamente prolijo enumerar completa-, destacan títulos como Caminos interiores  (Jerez de la Frontera, 1942), El horizonte recogido: poemas (Madrid, 1949),  Magnificat  (Madrid, 1951), La duda (Madrid, 1971), Canción a tres voces (Moguer, Fundación Juan Ramón Jiménez, 1999) o Vendimia en la sangre:  (Sevilla, 2006).

En el artículo titulado “Emocionado adiós para un gran poeta” reproducido en este nuevo número de “Montemayor” –y publicado en “EL Norte de Castilla, un día después de la muerte del escritor onubense-, sintetiza el escritor Jorge de Arco, los datos esenciales de Francisco Garfias y de su vida consagrada con particular lealtad y por entero a la creación literaria. Nacido en 1921, Licenciado en Filosofía y Letras y Periodismo, infatigable trabajador durante muchos años en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y regresado tras su jubilación a su universalmente lírica y conocida tierra de Moguer, que lo nombró Hijo Predilecto y  otorgó su Medalla de Oro.

En su artículo, “En torno a la poesía de Francisco Garfias” realiza Carlos Murciano -experto conocedor de la obra del moguereño- una minuciosa aproximación y análisis de su obra lírica, una poesía limpia y delicada, en la que el terrible silencio de Dios gravita sobre el hombre: un decir hondo y elegante, del que se editó en 1996 una muestra antológica. En su prefacio, destacaba el propio Murciano la precisión, pulcritud y peso específico de la palabra del autor onubense, galardonado en 1971 con el Premio Nacional de Literatura por su citado poemario La duda.

Este sentido reconocimiento de la revista “Montemayor”, queda completado con la interesante aportación de Antonio Campoamor sobre las relaciones literarias de Garfias con Juan Ramón Jiménez y con las palabras, desde el más hondo y sentido de los afectos humanos, de la profesora de la Universidad Pontificia Comillas y amiga personal del vate onubense, Rosario Paniagua. Extraordinariamente simbólicas resultan, por último, las páginas dedicadas a la devoción a la Virgen de Montemayor, pues, como se ha escrito con acierto, si estrecha fue la relación de Francisco Garfias con Moguer,  más estrecha y cercana fue su relación con la Patrona de la ciudad, por la que sentía verdadera devoción, hasta el punto de constituir uno de los pilares esenciales de su vida.

Una muy interesante entrega, en suma, que cumple con la justa obligación de honrar y evocar la figura lírica y humana de Francisco Garfias. A tan emocionante recuerdo, quiso sumarse también quien esto escribe, con una décima pergeñada tras la triste noticia de su fallecimiento:

“Desde Moguer hasta Almonte
y bajo el cielo andaluz,
vuelve a prestarle su luz
hoy tu verso al horizonte.
Aunque la orilla remonte
la muerte y su pleamar,
abierto de par en par
entre la arena y la espuma,
sin engaño de la bruma,
siempre emerge el propio mar”.