Crisis de gabinete o crisis de gobierno

Mauro Zúñiga Araúz

El problema del actual gabinete panameño es que los ministros están muy amalgamados entre sí y con el Presidente. La competencia entre ellos no es por la productividad, que está casi cerca de cero, sino por los negociados que logran efectuar; un alto porcentaje de ellos va a parar al los bolsillos del BOSS como le dice Papadimitri, Ministro de la Presidencia, al Presidente. Naturalmente que hay ministerios con mayores oportunidades de efectuar negociados que otros, pero en todos, de una u otra forma, existen.

Hay ministros que además reciben prebendas no en dinero en efectivo, sino en especies, de variada calidad. Los ministros se reúnen entre sí y con íntimos allegados para contarse el tipo y la cantidad de negociados que hicieron al día, a la semana o al mes, los que son festinados por todos. No en todas estas jergas participa el Presidente, entretenido en negociados aún más jugosos. El problema está en que si el Presidente toma la decisión de destituir a alguno, como intentó hacerlo hace unos días con uno, la crisis de gabinete que se forma puede ser de tal magnitud, que termine con el actual gobierno. No obstante a todo ello y a pesar de esa amalgama, ya se están dando grietas en el gabinete, lo que puede precipitar la crisis por otros mecanismos.

El escándalo de soborno que acaba de estallar en Italia, que favoreció al ministro Mulino y al propio Presidente, ha dado como resultado un inusitado temor entre otros ministros, sobre todo lo menos favorecidos, de que se internacionalice el caso panameño y que se sancione a Panamá con medidas económicas y políticas de alta envergadura, lo que, ligado al vertiginosos descenso de la popular del Presidente, puede desembocar en revueltas populares de pronóstico indeterminado. A todo esto hay que agregar que el gobierno está al borde de la quiebra por el desbocado saqueo de los fondos públicos, lo que puede dar con la paralización de algunos de los megaproyectos e, incluso, la iliquidez para cubrir la planilla oficial. Los resultados de la pasada huelga del sector salud, con el apoyo de más del 80% de la población, no ha sido analizada con detenimiento por el gobierno, quien busca desesperadamente fondos para cumplir con sus compromisos inmediatos, de allí están sus intenciones de echarle mano al Fondo Fiduciario e implementar, a la mayor brevedad posible, la venta de los servicios del Estado, a través de variantes de la ley de Asociación Pública Privada, ya rechazada por la ciudadanía.

La conclusión, míresele desde la óptica que se le mire, refleja que el gobierno de Martinelli Berrocal ha tocado fondo, con muy pocas salidas, a menos que recurra a la represión, lo que va a precipitar su caída. La situación se empaña aún más por la inminente llegada del exdictador Manuel Antonio Noriega. El mismo no va a crear una situación política per se, ya que después de 21 años de exilio, sólo va a encontrar a un reducido grupo de seguidores; puede, a lo sumo, resquebrajar aún más al PRD, ya que sus seguidores se aliarían a Cambio Democrático, pero esa cantidad, al parecer, no es significativa, aunque se desconoce a ciencia cierta su magnitud. El problema real de la llegada de Noriega es que va a dejar al descubierto sus lazos con Ricardo Martinelli Berrocal desde que éste adquirió, con ayuda de aquel, el primer Super 99 del país. Desde esa vez, la fortuna de Martinelli Berrocal se ha disparado en la misma medida que la proliferación de sus supermercados.

Martinelli Berrocal es un hombre muy rico, con inversiones en la banca y en múltiples empresas. ¿De dónde salió esa fortuna? Es un misterio que ha dado inicio a muchas especulaciones, las que no se detendrán hasta que se haga un audito independiente de la contabilidad de sus supermercados.

A Noriega se le juzgó en USA por narcotraficante; pero un narcotraficante sin una máquina lavadora de dinero a su disposición es poco lo que puede hacer. ¿Se conoce la existencia de todas esas blanqueadoras de dinero que utilizó Noriega? Por otra parte, la detención en México del primo del Presidente, Ramón Martinelli Corró, Tesorero de CD, por narcotraficante, junto a la joven Ninoska Escalante, a la que también se le vincula con el Presidente, y la detención en Miami de David Murcia Guzmán, por captación ilegal de dinero, quien donó en la campaña del candidato Martinelli Berrocal y de que hay pruebas de que fueron extraídos de sus expediente lo vinculado a esa donaciones, incrementan significativamente las sospechas de que la fortuna del Presidente proceden de fuentes no lícitas.

Esa conexión es, a mi modo de ver, lo más significativo de la llegada del Noriega a Panamá. Quedará aclarado todo lo que he venido denunciando en los medios desde hace más de un año. Amanecerá y veremos.