La llegada de Noriega a Panamá: una comedia bufa

Mauro Zúñiga Araúz

La traída de Manuel Antonio Noriega a Panamá, después de 21 años de exilio, se ha convertido en una comedia bufa que refleja cómo los Amos del Mundo manejan los asuntos domésticos de nuestros exiguos Estado Nación. Noriega, como ha sido confirmado, fue reclutado por la CIA antes de ingresar a las Fuerzas de Defensa de Panamá, desde donde participó en todas sus actividades encubiertas y convertido en el hombre clave para los Estados Unidos en el tráfico de drogas y de armas. Fue también, y esto es poco conocido, coordinador de la invasión norteamericana en Panamá el 20 de diciembre de 1989. Su captura formó parte de espectáculo que montaron los Estados Unidos; ellos necesitaban un país para probar su nuevo equipo bélico y escogieron a Panamá, víctima de una Dictadura Militar, promovida, apoyada y preparada por los Estados Unidos, pero mantenida por los impuestos de los contribuyentes panameños. La situación política panameña se hacía insostenible y para los EEUU este país puede estar despoblado después que se mantenga funcionando el Canal, el Centro Bancario y el tráfico de drogas. Una inestabilidad puede afectar esos negocios.

Noriega fue juzgado en EEUU por narcotráfico y en Francia por lavado de dinero; pero su traída a Panamá fue producto de un trato entre ambos países con el Presidente del gobierno de Panamá, Ricardo Martinelli Berrocal, un hombre muy conectado a Noriega en el lavado de dinero, y en la actualidad, una persona clave en el tráfico de drogas. Podeos decir que Martinelli Berrocal es en la actualidad lo que fue ayer Manuel Noriega. Esto lo sabe el gobierno norteamericano. Para asegurar la continuidad en este ilícito negocio, Martinelli Berrocal se ha rodeado de las personas prominentes de las defenestradas Fuerzas de Defensa y los ha incorporado en los puestos claves de inteligencia y seguridad. Después de la invasión, los gobiernos “democráticos” se cuidaron muy bien de no incluir a estos elementos en la planilla estatal, lo que fue trastocado por el actual Presidente. Lo que tal vez molesta más es la desfachatez con que se hace. A pesar de que la Constitución Política de Panamá prohíbe la militarización en nuestro territorio, los EEUU han hecho de nuestro país una gran base militar.

El trato entre los EEUU y el gobierno de Martinelli Berrocal es la de liberar a Noriega, de allí la insistencia de este último de que fuera pronto extraditado a Panamá. La comedia que se dio el pasado 11 de diciembre con el arribo del ex hombre fuerte a nuestro suelo es digna de ser llevada al peor teatro bufo del planeta. Nadie se dio cuenta por dónde abandonó Noriega el avión, ni cómo fue trasladado a la cárcel El Renacer, donde se le ha preparado un cuarto especial., a pesar de que el evento estaba cubierto por muchos periodistas nacionales y extranjeros. Se utilizó un doble, cubierto con una túnica para no ser identificado, pero nadie se enteró de la llegada del preso a la cárcel. Tal fue la burla, que corrió en el ambiente el rumor de que Noriega no había sido llevado a ese centro penitenciario. Por la gran presión de la gente y de los medios, la ministra de gobierno Roxana Méndez muestra una foto del detenido y dice ignorar el paradero de los videos que el personal de la Policía Nacional bajo su cargo había tomado previamente. Peor aún, dice que Noriega no se quería dejar retratar, con lo que confesó que el trato dispensado al reo fue mejor del que se le brinda a una estrella de pop. Todo detenido al entrar a una cárcel es retratado con su número de identificación en el pecho. Ese procedimiento ni siquiera se pensó hacer con Noriega. Más aún, cuando las dudas de la presencia de Noriega en la cárcel ya tomaban visos de tumulto, Ricardo Martinelli Berrocal le solicitó que por favor se dejara ver, a lo que éste accedió. En las fugaces tomas se vio a un Manuel Antonio Noriega dando órdenes a sus subalternos de antaño y a los nuevos. Por su parte, el ministro de Seguridad José Raúl Mulino, implicado en el escándalo del gobierno italiano por los sobornos en la coima por la compra de unos radares, entró en una serie incontrolable de contradicciones e inexactitudes que dejaron en evidencia su total desconocimiento del operativo que montó la CIA y la seguridad de Estado. De igual manera, el Procurador General, Señor Ayú Prado, que viajó a Francia a acompañar a Noriega, confesó que el detenido no se dejó entrevistar y tuvo que dar declaraciones públicas por órdenes del Presidente, en las cuales no pudo explicar la condición procesal en que se encuentra Noriega. El operativo mediático pretende hacerle ver a la ciudadanía, que además, el estado de salud del detenido está muy deteriorado, con lo que se pretende abrir la plataforma para el indulto. Eso no fue lo que arrojaron los exámenes que se le efectuaron en Francia, por lo que el médico adelantó que se le van a repetir en Panamá, con los resultados ya conocidos de antemano.

Toda esta información que suministro nos evidencias que el traro del gobierno de Martinelli Berrocal hacia Manuel Antonio Noriega, condenado en Panamá por Homicidio, delitos de Lesa Humanidad y procesado por desapariciones, secuestros y torturas, es privilegiado. Viola flagrantemente la Constitución que prohíbe los fueros y las concesiones. Martinelli Berrocal tiene grandes problemas por sus innumerables y públicos actos de corrupción. Por apadrinar al Director General de la Caja de Seguro Social que está acusado de homicidio culposo por ser el responsable de más de 100 víctimas de una bacteria, la KPC, que ha convertido el Complejo Hospitalario de esa institución en el hospital de mayor tasa de mortalidad en el mundo por esa bacteria. De igual manera, por querer entregarle a la Mafia Internacional, a la que él pertenece, todos los servicios que brinda el Estado panameño, desde el Canal, la salud, la educación, la minas, etc. etc. El indulto o la fuga. Si bien puede que la decisión este ya tomada, va a depender de la agudización de los conflictos políticos internos, y que la misma sirva como una cortina de humo para sofocarlos. Los EEUU necesitan a Martinelli Berrocal en ese puesto. Ha puesto a Panamá a su entera disposición. El único problema que puede presentar es su conocido trastorno psiquiátrico, que lo lleva, con frecuencia, a confundir la realidad con la ficción.