Vuelve el puerco y jala el cuero

Mauro Zúñiga Araúz

Cuando el candidato Ricardo Martinelli Berrocal no pudo seguir ocultando su trastorno psiquiátrico, los dirigentes de su exitosa y multimillonaria campaña publicitaria crearon un jingle inteligente y contagioso, en el que con eso de “los locos somos más” se generalizó el problema de un solo individuo, y la gente desesperada por un cambio, lo hizo suyo. Pero ahora, la locura del Excelentísimo ha rebasado todos los límites. Me dice Garganta Profunda (el ministro de su gabinete) que ya no le hace caso a nadie y que sus mandarines, a sabiendas de que lo que hace es inadecuado (para usar una palabra potable) no lo cuestionan: le obedecen fielmente. Sin chistar.

Con el escogimiento de Harry Díaz como magistrado de la Corte Suprema, el Excelentísimo jala el puerco con el mismo cuero. Para nada cuestiono la integridad de Díaz, pero sí el nombramiento que de acuerdo a distinguidos juristas es inconstitucional, porque el propuesto magistrado ocupó puestos de mando y jurisdicción en este gobierno. A pesar de que sectores de la sociedad civil lograron, con un gran esfuerzo, establecer un acuerdo con el Ejecutivo sobre los pasos que se han de llevar a cabo para el escogimiento de los magistrados de la CSJ, me dijo Garganta Profunda que fue roto por el susodicho, en presencia de varios de ellos, cuando procedió a escoger a los licenciados Almengor y Moncada. “El Estado soy yo”.

Los locos no aprenden. La renuncia obligada del primero, en vez de calmar los ánimos, los exacerbó, porque la Asamblea Nacional al negarse a investigarlo y el Ministerio Público, señalando que ya es caso juzgado, fortalece los rumores de la conexión de David Murcia con el Excelentísimo, lo que como ya lo he mencionado, de ser cierto, coloca a Panamá en el mapa mundial de la corrupción; aunque, según los cables de Wikileaks, el Gobierno de Estados Unidos, con todo el poder mediático que lo acompaña, ve a Martinelli Berrocal como autócrata y corrupto.

Quiero señalar, dentro del circo que montó la Asamblea Nacional, la posición del diputado “Patinovich”, presidente de la Comisión de Credenciales. Este señor, cuando era opositor, le dio una soberana patada a la puerta de la Asamblea para que los miembros de la Red Democrática Ciudadana, que entonces nos oponíamos a los decretos ley de la remilitarización y los cuerpos secretos de seguridad, promovidos por el gobierno de Martín Torrijos, pudiéramos entrar. En ese momento “Patinovich” era un claro defensor de los objetivos de la sociedad civil y un opositor a esos decretos ley.

Ahora, cuando entró al Gobierno, su oposición a esos decretos se esfumó como la niebla y es uno de los más conspicuos difamadores de la sociedad civil. Lo que hace el dinero y el poder. Lo que no sabe “Patinovich” es que si se llega a confirmar el vínculo Murcia Guzmán–Martinelli Berrocal, él tendrá que rendir indagatoria por su evidente complicidad en el caso, seguido por los otros diputados oficialistas quienes, al parecer, no se tomaron el tiempo para una concienzuda lectura de los expedientes. Todo esto fortalece mi tesis de que los partidos políticos son agrupaciones de gente que tiene como objetivo alcanzar el poder y repartirse los fondos públicos.

Me dice Garganta Profunda que él no aguanta más. Que en cualquier momento se va. Yo lo insto a que se quede.

Hay un viceministro que le debe a la Caja de Seguro Social casi medio millón de dólares en cuotas obrero patronales. Que les retenía a sus trabajadores sus cuotas y no las pagaba al Seguro. Que además, les retenía el pago de las hipotecas y de las mueblerías; por eso, cuando los liquidó muchos se quedaron sin casas y sin muebles. Un dato: Se le ve en la TV muy encopetado. ¿Habrá pagado los sobregiros bancarios que le solicitaba al gerente del Banco Nacional de entonces?

Afortunadamente, ese gerente no es pariente mío ni de Garganta Profunda.

En relación al viaje a Washington del Excelentísimo: le deseo buen salto. Pueda ser que sea en paracaídas para evitarle más lesiones morales a nuestro país.